

Yo soy Rubén Rosales Cruz
Nacido en la ciudad de Cuernavaca, Morelos. Actualmente resido en la ciudad de Tijuana desde los 3 meses de nacido que mis padres me trajeron a vivir aquí.
Mi trabajo es intensificar la belleza, porque mi pasión es el maquillaje facial.Si pudiera descifrar mi pasión por el maquillaje, no sabría por dónde empezar. Definitivamente yo creo que empezó por las manchas de labios rojos de aquella tía que me dejaba en mis mejillas, y me producía una sensación inmediata de un “ya me mancho la cara!”, y la necesidad de lavarme. Recuerdo la admiración al ver a mi maestra de primaria, que todas las mañanas nos recibía muy bien arreglada con sombras profundas en tonos tierra o celestes, cejas gruesas y labial rosado o nacarado. En los 80’s era común maquillarse un tanto dramático. Recuerdo a Madonna, varias revistas y artistas, actrices, cantantes, presentadoras o las “Top Models”.


Al pasar de los años descubrí mi pasión por todo lo que tuviera que ver con el maquillaje. Empecé a jugar con los colores y tendencias con mi hermana, mis primas y vecinas. Ahí descubrí que ya no era sólo un “experimento”, o un “a ver cómo me queda” y comencé a estudiarlo en serio. Me sorprendí al descubrir la enorme variedad de productos, técnicas y mucho más. Saber que maquillarse es todo una arte y una profesión respetada, me motivó aún más, y mi pasión se está convirtiendo en mi profesión, en una artista en el maquillaje.
Ahora en mis buenos 30’s de edad, con varias experiencias, y donde el reto es crear tendencias, basadas en tipo, color y textura de piel, conjugada con edad, personalidad, es aún más interesante y desafiante. La experiencia me ayuda a ver la belleza en cada una de las personas y a usar el maquillaje solo para resaltarla.
En el día más importante de una mujer, como lo sería, su boda, yo estaré corrigiendo las ojeras creadas por no poder dormir de la emoción una noche anterior. Abriré sus ojos con unas finas pestañas que le ayudarán a las propias a lucir abundantes. Su sonrisa será resplandeciente después de un humectante color rosa en los labios. Rojo carmín en las mejillas para acentuar los pómulos y resaltar su sonrisa. Yo no hago la belleza, solo tengo la habilidad de resaltarla.